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viernes, 5 de diciembre de 2014

¿Dónde está el complejo monumental más antiguo del mundo?

En 1994, el arqueólogo alemán Klaus Schmidt descubrió en una colina próxima a la ciudad de Sanliurfa, en el sureste de Turquía, un conjunto de construcciones megalíticas formadas por grandes pilares, algunos de más de cinco metros de altura y cuarenta toneladas de peso, situados en círculos de entre diez y treinta metros de diámetro.


Las excavaciones e inspecciones por georradar han revelado que en el yacimiento, conocido como Göbekli Tepe –esta expresión podría traducirse como ‘colina pazuda’ o ‘colina ombligo’–, existen al menos veinte de estas estructuras, que se erigieron hábilmente unas encima de otras. Las más antiguas de las que han sido estudiadas hasta la fecha se remontan a hace unos 11.000 años –esto es, serían 6.000 años más antiguas que Stonehenge, por ejemplo–, cuando la región estaba supuestamente habitada por pueblos de cazadores y recolectores.


¿Dónde está el complejo monumental más antiguo del mundo?

Algunos de los grandes megalitos que integran Göbekli Tepe fueron decorados con representaciones de animales. No obstante, el hallazgo de unos relieves con figuras antropomorfas decapitadas, varias representaciones de manos humanas y lo que podría interpretarse como una venus prehistórica ha llevado a Schmidt a plantear que debió de tratarse de un santuario, el más antiguo conocido, y a proponer que fue la religión y no la agricultura el factor decisivo en el paso a un modo de vida sedentario.  El complejo fue deliberadamente enterrado en el VIII milenio antes de Cristo por razones desconocidas, lo que ha contribuido a su preservación.

Fuente: Muy interesante

jueves, 4 de diciembre de 2014

La máquina superinteligente que ordena datos mejor que un humano

Incluso más sofisticado que el ordenador Deep Blue de IBM que logró derrotar a Gary Kasparov al ajedrez. Así describen los artífices del nuevo ordenador PaleoDeepDive a su máquina, capaz de buscar, resumir, cotejar e indexar gran cantidad de datos con asombrosa rapidez y precisión. Su desarrollo, publicado en el último número de la revista PLoS One, "marca un hito" en esta clase de tecnología, según aseguran sus creadores.
PaleoDeepDive desarrolla una tarea más compleja y menos exacta que el ajedrez, "basado en reglas rígidas en las que hay muy pocos movimientos permitidos", explica Shanan Peters, profesor de geociencias de la Universidad de Wisconsin-Madison y autor principal del estudio. "Extraer información estructurada de publicaciones científicas y relacionarla es un reto tanto para los seres humanos como para las máquinas", asegura.
Fotograma de la película Matrix.
"¡Cambiará las reglas del juego en la Ciencia!", explica entusiasmado Peters a este diario. "En particular, los científicos que trabajan con muestras (como los paleontólogos) se hacen muchas preguntas fundamentales para la investigación, pero para resolverlas necesitan un enfoque que requiere sintetizar todas las mediciones realizadas por cientos de trabajadores durante varias décadas", asegura. Además, a esta dificultad se añade otro obstáculo: estas mediciones están dispersas por "cientos de miles" de publicaciones científicas.
Peters también ha impulsado la creación del repositorio The Paleobiology Database (PaleoBioDB), que se está construyendo con el trabajo de cientos de investigadores internacionales desde 1998. "Recogen datos como la cantidad de especies fósiles que se han encontrado, la edad de los huesos y su situación. La compilación de esta clase de datos de forma manual es un esfuerzo monumental", cuenta Peters.
Sin embargo, gracias a la creación de PaleoDeepDive, se podrá automatizar y acelerar el proceso. Un equipo de un paleontólogo y algunos ingenieros informáticos "han conseguido en unos meses" la misma cantidad de trabajo que desarrollarían 10 personas durante un año de investigación continua en PaleoBioDB.
"Hemos demostrado que el sistema igualaba el trabajo de los científicos en todas las cosas que medimos. En algunas categorías incluso fue mejor", asegura entusiasmado Christopher Ré, director del desarrollo de este software.
Peters afirma que en tareas de Big Data el sistema PaleoDeepDivetiene una gran ventaja. "La información que se ha introducido manualmente en PaleoBioDB no puede ser evaluado o mejorado sin que otra persona tenga que volver a la biblioteca y examinar los documentos originales. El ordenador, por el contrario, puede profundizar y mejorar los resultados sobre la marcha mientras añade nueva información", explica. "PaleoDeepDive también puede extraer información relacionada de fuera de la base de datos original, algo crucial para hacer frente a las nuevas preguntas de la Ciencia, y este sistema lo hace a gran escala", concluye.
Sin embargo, Peters advierte que la infraestructura DeepDive de Chris Ré, es "sólo el principio", pues el sistema es todavía muy joven y por lo tanto apto para "mejorar". Este investigador asegura que con la participación de más paleontólogos habrá "un rápido progreso".
El profesor Miron Livny, de la Universidad de Wisconsin-Madison trabajó codo con codo con Chris Ré para integrar el sistema de gestión de trabajos HTCondor en el sistema de lectura mecánicaDeep Dive. "Tuvimos suerte de que Livny nos facilitase las capacidades de computación de alto rendimiento del campus de Wisconsin-Madison para el soporte. Empezar de cero requiere millones de horas de programación", explica Peters.
Así todo, el profesor Peters lamenta la dificultad para acceder a las publicaciones paleontológicas y poder utilizarlas para que el ordenador pueda cotejarla. No obstante, se muestra esperanzado de que la situación cambie pronto. "Mientras nosotros hablamos, Chris Ré, Livny y el resto de su equipo están trabajando en ello con la biblioteca de la Universidad de Washington".
Peters destaca que muchos campos se enfrentan al reto de optimizar el uso de los hallazgos antiguos y hacer accesibles las clasificaciones de nuevos datos.
"En última instancia, esperamos tener la capacidad de crear un sistema informático capaz de hacer de inmediato lo que muchos geólogos y paleontólogos tratan de hacer durante toda la vida: leer un montón de papeles, organizar un montón de hechos y relacionarlos entre sí con el fin de abordar grandes cuestiones de la vida", afirma Peters. "Espero con interés el día en que el tiempo y el esfuerzo no sean un obstáculo para la Ciencia, sino que la única barrera sea la creatividad y la exploración de las mejores hipótesis mejor formuladas"

miércoles, 3 de diciembre de 2014

El depredador gigante de los mares triásicos

No todos quienes llevan en su nombre el término saurio -que significa lagarto- son dinosaurios, como es natural. Y existieron muchos parientes marinos de los dinosaurios que, a pesar de lo que pueda parecer a tenor de algunas películas o libros, no pertenecen a su mismo grupo, sino a otros grupos diferentes, como el de los ictiosaurios o el de los sauropterigios. Los sauropterigios contienen a los notosaurios y al grupo, mucho más popular, de los plesiosaurios (con los plesiosaurios propiamente dichos que estaban caracterizados por su cuello largo y cabeza pequeña y los pliosaurios de cuello corto y cabeza grande).
Reconstrucción en Albarracín de un gran plesiosaurio (el pliosaurioLiopleurodon) que vivió en los mares jurásicos./ Luis Alcalá.
Un representante gigante de los menos conocidos notosaurios, cuyo rasgo más llamativo es el gran tamaño de su mandíbula (la mayor conocida entre los sauropterigios del Triásico), se acaba de publicar en la revista Scientific Reports, del grupo Nature. El nuevo fósil se ha encontrado, junto con los de otros reptiles marinos (principalmente ictiosaurios), en un yacimiento de la llamada "biota de Luoping" que vivió durante el Triásico Medio (concretamente durante el Anisiense (247-242 millones de años) en la provincia de Yunnan, al sur de China). Aunque la mandíbula está fragmentada en dos partes, conserva su parte derecha casi completa, por lo que se ha podido determinar una longitud de 65 cm, mientras que su anchura sería de unos 45 cm, un tamaño superior al del mayor ejemplar de la especieNothosaurus giganteus, cuya mandíbula mide 59 cm de longitud. Además, se han conservado cuatro robustos dientes cuyas coronas cónicas llegan a superar los 3 cm de altura, mientras sus potentes raíces, más comprimidas, casi alcanzan los 6 cm, y algunas pocas vértebras y costillas. Si bien el tamaño del nuevo notosaurio chino, para el que se ha estimado una longitud total de entre 5 y 7 m, es similar al de la especie gigante ya conocida, las diferencian numerosos rasgos anatómicos, por lo que se ha determinado que constituye la nueva especie Nothosaurus zhangi, una de las más primitivas del grupo de los notosaurios.
Los restos del esqueleto de la nueva especie Nothosaurus zhangi. La mandíbula se identifica en la parte inferior del esquema del fósil con las letras d (dentario), sp (esplenial), an (angular) y ar (articular). La escala equivale a 10 cm. / Jun Liu y coautores - Scientific Reports.
El enorme cráneo del nuevo notosaurio, así como sus grandes dientes cónicos, sugieren que Nothosaurus zhangi ocupó la cúspide de la cadena alimenticia de las faunas de Luoping. La presencia de un gran depredador junto a otros reptiles marinos indica una recuperación global en el Triásico Medio de la biodiversidad en los ecosistemas de mares poco profundos, apenas 10 millones de años después de la tremenda extinción que tuvo lugar en el límite Pérmico-Triásico (la más severa de todas las extinciones conocidas hasta el momento, pues afectó al 80-90% de las especies), como alguno de los autores del nuevo artículo ya publicó hace cuatro años. Según el modelo de recuperación biótica tras la crisis, las comunidades marinas estuvieron caracterizadas en primer lugar por productores primarios y especies oportunistas, con la adición posterior de invertebrados depredadores y pequeños vertebrados. Sólo después evolucionaron los depredadores gigantes (como Nothosaurus giganteus en Europa y Nothosaurus zhangi en China) y los ictiosaurios (Cymbospondylus yThalattoarchon en Estados Unidos, Cymbospondylus en Europa), cuando ya se había establecido un ecosistema estable y complejo.
El planeta hace 244 millones de años. El registro de reptiles marinos gigantes a lo largo de los mares de Panthalassa y del Tethys durante el Triásico Medio supone un indicador de la recuperación de los ecosistemas marinos tras la brutal extinción del límite Pérmico-Triásico. / Jun Liu y coautores - Scientific Reports.
El hallazgo de este gran notosaurio en el Triásico Medio de China rellena un hueco espacio-temporal que existía hasta el momento e indica que la recuperación global de los ecosistemas fue simultánea, dado que la ausencia de este tipo de vertebrados en las regiones del este del Tethys y del oeste de Panthalassa podría haber hecho pensar lo contrario.

Fuente: El mundo

martes, 2 de diciembre de 2014

Derroche alimenticio: un banquete tirado a la basura


Casi una cuarta parte de la comida que se produce en el mundo se desperdicia. Así se destaca en un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que revela que de los 6.000 millones de toneladas de alimentos que se obtienen al año en todo el globo, 1.300 millones no llegan a la mesa o acaban en el contenedor.

Según José Graziano da Silva, director general de esta institución, “no podemos permitir esta situación cuando cada día 870 millones de personas pasan hambre”.






Es más, el proceso de producción de la comida que no se ingiere requiere el equivalente en agua al río Volga, el más caudaloso de Europa, e inyecta en la atmósfera 3.300 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. La FAO estima que el coste de este fenómeno es de 750.000 millones de dólares. Las pérdidas y sus causas varían entre las distintas zonas del mundo. Por ejemplo, en los países más desarrollados, el mayor despilfarro se da entre los consumidores y durante la obtención de los alimentos, mientras que en África y Asia, ocurre en el almacenamiento y manipulado.


Fuente: muy interesante

lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Cuántos grupos sanguíneos existen realmente?


En 2012, los científicos dieron a conocer al mundo el descubrimiento de Langereis y Junior. No se trataba de dos extraños satélites del planeta Júpiter desconocidos hasta entonces, ni tampoco acababan de salir a la luz dos nuevas especies de hongoshalladas en recónditas cuevas. Lo que habían encontrado eran proteínas presentes desde hace milenios en ¡los glóbulos rojos de nuestra propia sangre!.

El biólogo Bryan Ballif, investigador de la Universidad de Vermont, en EE. UU., y responsable del estudio, precisó que estos nuevos grupos sanguíneos son frecuentes en el este de Asia, especialmente en Japón. Las dos proteínas recién identificadas fueron bautizadas como ABCB6 y ABCG2, y todo apunta a que están asociadas con ciertas resistencias a algunos medicamentos anticancerosos, por lo que el hallazgo podría tener implicaciones también en determinados tratamientos contra esta enfermedad, como adelantaban los científicos en la revista Nature Genetics.

En definitiva, si te cuentas entre quienes creen que solo existen cuatro tipos de sangre –los famosos A, B, AB y 0 descubiertos en 1901 por el patólogo y biólogo austriaco Karl Landsteiner–, estás equivocado. El sistema AB0 es solo uno de los que se usan –el más conocido y útil hasta la fecha– para agrupar ciertas características de la sangre en base a la presencia o ausencia de determinadas moléculas.

Pero los científicos han identificado otros 32 grupos sanguíneos más, que, aunque son mucho menos comunes que los cuatro mencionados, también pueden resultar cruciales. Es decir que, además de AB negativo, podrías ser M, FY3 y K, por citar solo tres tipos reconocidos oficialmente por la Sociedad Internacional de Transfusión Sanguínea (ISBT, por sus siglas en inglés). Esto supone que existen millones de combinaciones posibles, de tal modo que, en teoría, el grupo sanguíneo podría ser tan único como la huella dactilar.




Fuente: Muy interesante